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12/06/2019
¡Bienvenido al club del bicigrino! Si nos estás leyendo es porque la idea de completar el Camino de Santiago pedaleando ronda tu mente. Ya falta menos para convertirte en un peregrino en bicicleta y sumarte al selecto grupo de personas que llegan a la Plaza del Obradoiro sobre dos ruedas.

Aunque son cada vez más los peregrinos realizan el Camino de Santiago en bicicleta, su número sigue siendo muy reducido. De hecho, las estadísticas del 2018 así lo confirman: los bicigrinos representan tan solo un 6% del total. Sospechamos que cunde la creencia de que esta modalidad es solo apta para expertos escaladores y atletas con piernas de acero y miles de kilómetros a sus espaldas. Nada más lejos de la realidad; cualquier persona sana puede hacer el Camino de Santiago en bicicleta. No os negamos que necesitaréis entrenamiento y cierta costumbre, pero no mucha más de la que deberíais tener si lo hacéis caminando.

A los expertos ciclistas pocos consejos podemos daros que no sepáis ya pero para aquellos aficionados a la bicicleta en Galician Roots sí tenemos varias recomendaciones que pueden resultaros útiles, empezando por resolver algunas dudas básicas que surgen antes de lanzarse al Camino. Si entre vuestros objetivos está obtener la Compostela, debéis saber que es necesario recorrer al menos 200 kilómetros, 100 más que si lo hacéis a pie. Por lo tanto, si elegís el Camino francés vuestro punto de partida debe situarse al menos en Ponferrada (León). Para certificar el recorrido, durante el trayecto deberéis obtener dos sellos diarios en vuestra credencial, que es exactamente igual que la del resto de peregrinos.

A menudo nos preguntan si las etapas del Camino de Santiago en bicicleta son las mismas que si lo realizamos a pie. En líneas generales diríamos que sí, aunque lo cierto es que las etapas son orientativas y lo único que está fijado oficialmente son las poblaciones por las que pasa el recorrido. En Galician Roots recomendamos, en este caso más que nunca, que planifiques el recorrido y que adaptes cada etapa y las distancias a tus necesidades y a tu experiencia con la bici. Son muchos los factores que entran en juego; ya no solo tus condiciones físicas, sino las propias condiciones del terreno. Hay tramos pedregosos, demasiado empinados o que transcurren por el monte que tienen una alternativa por carretera mucho más llevadera. Ten también en cuenta que una bicicleta te ofrece mayor movilidad y eso te permitirá, si así lo quieres, visitar monumentos o lugares de interés que quedan al margen de la ruta jacobea y que merecen la pena. Es algo que debes valorar en esa planificación de etapas, al igual que las condiciones meteorológicas: el tramo en perfecto estado que vas a realizar mañana puede convertirse con las lluvias de hoy en un barrizal impracticable.

El Camino de Santiago te acogerá en cualquier momento del año, pero hay épocas más cómodas que otras, sobre todo si se va en bicicleta. Lo más recomendable es hacerlo entre los meses de mayo y septiembre, ambos incluidos, y evitar las temporadas lluviosas. Mojarse uno mismo es engorroso, pero más engorroso es que se mojen los caminos. El bicigrino siempre tiene que pensar por dos: él y su bicicleta. También en este caso. Además, a la hora de elegir la mejor época para hacer el Camino de Santiago en bicicleta hay que tener en cuenta otro factor desconocido por muchos: el peregrino  que va a pie tiene preferencia por encima de todo, así que será tu obligación estar atento a su presencia, esquivarlo, cederle el paso y adelantarlo con cuidado. En la red de albergues públicos también se le suele dar prioridad hasta las 8 de la tarde, pues se supone que llega más cansado, aunque haya hecho la mitad de kilómetros que tú. Considerando todo esto, quizás no sea muy buena idea aventurarse a hacer el Camino francés en un mes de julio o de agosto con cientos de caminantes apareciendo en cada kilómetro ante vuestro paso...

A pie o en bicicleta, con más o menos privilegios, un requisito común a todo peregrino es adquirir un mínimo de forma física antes de lanzarse a la aventura. No os preocupéis, esto no es el Tour de Francia; en el Camino tú marcas el ritmo, el número de kilómetros por día y el número de días de viaje. Para que os hagáis una idea del esfuerzo físico que exige el trayecto, pondremos como referencia el Camino francés, que junto con el inglés son los preferidos de los bicigrinos y además dos de los que presentan un perfil orográfico con menos dificultades. El Camino francés en bicicleta suma 773 km desde la localidad de Saint Jean Pied de Port hasta Compostela y suele completarse en 15 etapas, lo que supone una media de 52 km diarios. Esa será la referencia a tener en cuenta para vuestros entrenamientos en los meses previos. Lo ideal cuando practiques es cargar la bici con entre 5 y 10 kg extra, pues durante tu viaje llevarás la casa a cuestas y aunque el peso no sea mucho, se hace notar cuando la fatiga aparece, especialmente en las subidas, en las que tendréis la sensación de que alguien os agarra y no os deja avanzar.

En consonancia con lo que acabamos de exponer, deduciréis que siempre es mejor llevar el menor equipaje posible. Cierto, pero sin exagerar. Cargar con poco peso también puede ser contraproducente, pues además de nuestro equipaje la bicicleta también tiene el suyo propio y hay ciertos elementos esenciales que debemos incluir. Además de las recomendaciones habituales para cualquier peregrino, el bicigrino no debe olvidar nunca llevar culotes y maillots cortos y largos para utilizar en función de la climatología, una prenda impermeable y, por supuesto, el casco. Para la bicicleta (hay que pensar por dos) no puede faltar una cámara de repuesto, parches para los pinchazos, un hinchador, lubricante y una herramienta multiusos con llaves para la mecánica ciclista. No estará de más incluir un candado, una luz delantera y otra trasera. Entre todo este material, las mudas y los productos de higiene personal no se deberían superar en ningún caso los 12 kg de equipaje. Las alforjas laterales y el transportín trasero serán suficientes para acoplar todo de forma que la espalda quede completamente liberada de peso.

Por último, nos permitimos daros algunos consejos básicos en cuanto al tipo de bicicleta. La más utilizada por el peregrino es la de montaña de toda la vida, con suspensión delantera. Es apropiada para caminos de tierra, los predominantes en la ruta jacobea, pero su polivalencia hace que se adapte bien a zonas de monte, pavimentos pedregosos y también al asfalto de la carretera. Si buscáis una comodidad extra, la opción ideal es la bici de montaña con doble suspensión, sobre todo si tenéis previsto hacer más de 50 km diarios.  El mayor inconveniente es el precio, pues son bastante más caras que las anteriores. Las bicicletas mixtas también son una opción a considerar pero cuando el terreno sea muy accidentado pueden no ofrecer las mejores prestaciones. En cuanto a las bicicletas de carretera, os diremos que son las ideales para cargar con mucha ropa y bultos, pues están preparadas para llevar portaequipajes y alforjas tanto en las ruedas delanteras como en las traseras e incluso en el manillar. Resultan cómodas, pues permiten llevar una postura corporal más erguida, pero no son precisamente baratas y tampoco se adaptan a cualquier tipo de terreno.

De todas formas, que el precio no os preocupe. No hay inconveniente que nos prive de cumplir nuestro objetivo de llegar a la meta; la tumba del Apóstol. El alquiler de bicicletas en el Camino de Santiago está a la orden del día y, aunque no lo parezca, es más barato que comprarnos una bici nueva y, por supuesto, una alternativa de lo más cómoda. Evitaremos ese engorroso proceso de tener que desmontar y embalar la bicicleta, enviarla al punto de comienzo, montarla de nuevo y repetir luego toda la operación en la vuelta a casa. Que tampoco os preocupe la necesaria planificación ni la gestión de las etapas en el día a día. Recordad que en el Camino siempre encontraréis quien haga por vosotros esas tareas farragosas que se escapan a vuestro conocimiento o a las que no podéis dedicar tiempo. Reservar el Camino de Santiago en bicicleta con una agencia de viajes como Galician Roots es poneros en manos de profesionales que hará que vuestra única preocupación sea disfrutar de la experiencia, ¡que no es poco!

En Galician Roots te ofrecemos varios tours para realizar el Camino de Santiago en bicicleta, consulta nuestras ofertas aquí:
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Además también organizamos tours personalizados en bicicleta por el Camino de Santiago, gestionamos el alquiler de bicicleta a lo largo de la ruta, la reserva de alojamiento, el traslado de equipaje y muchos más servicios que pueden ser de utilidad para tu viaje. ¡No dudes en contactarnos y elaboraremos un presupuesto y viaje a tu medida!

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