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23/04/2019
Mejor solo que mal acompañado, dice el refrán. Seguro que habéis echado mano de esta máxima en innumerables ocasiones a lo largo de la vida. Quizás también sea útil aplicarla sin miramientos en vuestra faceta como peregrinos, aunque lo más recomendable es pararse un par de minutos a reflexionar sobre la primera duda que os surgirá una vez que hayáis tomado la decisión de lanzaros al Camino: ¿solo o en grupo? La respuesta es importante, pues condicionará la planificación del trayecto e incluso la propia forma de disfrutarlo. 

Sabemos que la experiencia es un grado y por ello también somos conscientes de que los peregrinos veteranos tenéis más que claro qué hacer y cómo enfocar la ruta, pero para aquellas personas que por primera vez se aventuran a realizar el Camino de Santiago, todo está por descubrir y las dudas surgen como setas. Es por eso que en Galician Roots queremos realizar varias aportaciones desde nuestra experiencia con el objetivo de que os sean de utilidad. 

El Camino en solitario
La soledad buscada vs la soledad impuesta. Hay dos razones fundamentales por las que hacemos el camino en solitario: porque queremos o porque no nos queda otro remedio. A menudo sucede que es difícil cuadrar las vacaciones con las de nuestras amistades, que nuestra pareja prefiere una semana de playa y mojitos, que en la familia todo el mundo está ocupado o simplemente que surgen imprevistos y nos quedamos sin acompañantes…

 Es entonces cuando aparece la pregunta lógica: ¿qué pinto yo solo? Pues bien, llegados a este punto es importante señalar que en el Camino únicamente estarás solo si eso es lo que deseas y lo que buscas. Por lo demás, el Camino es acogedor, hará que te sientas amparado en todo momento y te brindará la oportunidad de conocer a infinidad de personas, desde peregrinos hasta lugareños de las localidades por las que vayas pasando. Precisamente marchar en solitario nos hace ser más abiertos y receptivos, facilitando el trato con los demás. Así que, punto número uno: desterremos el pavor a la soledad impuesta, nuevas amistades nos están aguardando. 

¿Y si me pasa algo?
Durante nuestro trayecto hacia Compostela pueden surgir mil eventualidades; aunque ni más ni menos que las que podríamos tener en cualquier otro tipo de viaje o vacaciones. Sí es cierto que la idea de encontrarnos solos ante una situación de emergencia puede resultar inquietante, pero en ningún caso debe ser motivo para descartar la opción de hacer el camino en solitario.
 
Cualquier problema tendrá fácil solución si somos prudentes, planificamos y aplicamos el sentido común. ¿En qué se traduce esto? Pues por ejemplo en decantarnos por un itinerario que nos asegure la presencia regular de gente durante todo el trayecto. En este sentido, el Camino Francés y el Camino Portugués son dos buenas opciones, pues entre ambos suman más del 80% de los peregrinos que alcanzan la tumba del Apóstol Santiago. La época del año también influye; entre marzo y octubre tendremos más caminantes dispuestos a echarnos una mano en caso de emergencia. En los meses de invierno las diferentes variantes de la ruta jacobea tienden a quedarse desiertas; mala época por lo tanto para iniciar la aventura en solitario. 

Otra de las recomendaciones es adaptarse al horario que realizan la mayoría de caminantes, es decir, madrugar y terminar la etapa justo antes de comer o a primera hora de la tarde. Por último, tendremos que estar atentos a pequeños detalles que si viajamos solos cobran especial importancia, como por ejemplo planificar bien la etapa del día siguiente o asegurarnos de que nuestro teléfono móvil tenga siempre suficiente batería. 

¡Quién dijo miedo!
España es un país seguro y la ruta jacobea también. Salir a caminar solos de día o de noche sin pensar en los peligros que nos puedan acechar, algo que sería impensable en buena parte del planeta, resulta de lo más común en nuestro país.  Son millones los peregrinos que han pasado por nuestra tierra en los últimos años y poquísimos los sucesos violentos que han ocurrido. 

Los mayores problemas de seguridad que podéis encontraros son los pequeños robos en los albergues. Por ello, os recomendamos no llevar objetos de valor ni demasiado dinero en metálico y mantener siempre vuestras pertenencias al alcance de la vista. También es recomendable caminar de día. Como veis, el sentido común es una vez más la mejor protección. 

No tengáis miedo a hacer el Camino de Santiago en solitario. Corréis más riesgo de sufrir un atropello que un atraco. Os daréis cuenta a medida que completéis etapas y veáis las casas de los lugareños con las puertas abiertas siempre de par en par. 

Hago lo que quiero
Sobran las explicaciones. Hacer el Camino de Santiago en solitario os permitirá gozar de plena autonomía a la hora de planificar etapas y tomar cualquier decisión, sin necesidad de consensuar ni de adaptarse a lo que decida un grupo. Dicho en otras palabras: podréis hacer lo que queráis. ¡Qué gustazo! 

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