×
08/07/2019
Galicia es, y ha sido siempre, una tierra de grandes vinos. Lo sabían los romanos, que hace cientos de años trasladaban desde la antigua Gallaecia hasta Roma ingentes cantidades de este preciado líquido. Lo saben también los millones de personas que en la actualidad, bien sea para una frugal comida o para las celebraciones más especiales, ponen en su mesa una botella de vino gallego.

En Galicia tenemos la suerte de poseer un paisaje, un clima y un suelo que nos permiten producir vinos de gran calidad. Siglos de tradición unidos al empujón comercial y tecnológico que están experimentando las áreas vinícolas, junto con el esfuerzo modernizador emprendido por las bodegas en los últimos años, han llevando nuestros vinos a la vanguardia del reconocimiento internacional.

Pero más allá de esta realidad actual, los vinos gallegos esconden secretos y brindan experiencias que solo se podrán descubrir y disfrutar paseando entre viñedos en escarpadas laderas o al borde del mar, allí donde se cultivan las más de 20 variedades de uvas autóctonas que existen en esta tierra. El enoturismo en Galicia, presente y futuro de nuestro vino, da con solidez sus primeros pasos y abre las puertas a una forma diferente de acercarse a lo mucho que tiene que ofrecer esta esquina verde del norte de España.

Aunque el término “enoturismo” es bastante reciente, en realidad hace referencia a un fenómeno más antiguo que consistía en mostrar a los turistas los viñedos. Esta práctica comenzó en la década de los 70 del siglo pasado en EEUU y enseguida llegó al viejo continente, donde Francia es a día de hoy el máximo exponente: cuenta con más de 10.000 bodegas turísticas y acoge a casi 10 millones de turistas en sus viñedos cada año. Son datos que nos abruman en una región en la que, dicho coloquialmente, estamos en pañales. El turismo de vinos en Galicia es muy reciente. No obstante, lejos de ser un inconveniente, en Galician Roots solo vemos ventajas en este hecho, pues las múltiples experiencias que ya están funcionando se han puesto en marcha desde el corazón, son la antítesis del turismo de masas, denotan un mimo especial en cada una de las actividades que se ofrecen y permiten un contacto tan directo con los productores y bodegueros que hacen que el visitante se sienta como en familia.

Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el enoturismo en Galicia es un turismo de calidad. Apostar por él os permitirá descubrir las cinco regiones vitivinícolas con denominación de origen protegida que existen en la actualidad, y lo que es mejor: adentrarse en ellas realizando excursiones a bodegas gallegas, desde las más vanguardistas a las más señoriales, pasando por aquellas que todavía conservan la esencia de la tradición familiar. Una visita guiada a cualquier bodega de Galicia abierta al turista suele incluir multitud de actividades: catas, análisis sensorial, nociones sobre las técnicas de cultivo de la vid, paseos por los viñedos, visitas a museos…

Pero el enoturismo es mucho más que eso. No puede disociarse del entorno en el que se desarrolla y por ello está siempre en permanente diálogo con el patrimonio cultural y con el paisaje, aspectos ambos de los que Galicia puede presumir dada su riqueza y espectacularidad. De hecho, en función de la región que decidáis visitar tendréis a mano playas y villas marineras (cercanas a la zona donde se produce el famoso vino blanco albariño) o agrestes montañas excavadas por el río (en cuyas laderas crece, entre otras, la uva tinta Mencía). En cualquier caso siempre existirá la posibilidad de hacer rutas en senderismo, a caballo o bicicleta, acercarse al misterio que encierran los monasterios, descubrir los entresijos de las fortalezas medievales, conocer cómo vivían los primeros pobladores de estas tierras en los castros celtas y disfrutar de los cascos históricos de nuestras ciudades.

A todo esto no podemos dejar de añadir la gastronomía, otro de los platos fuertes del turismo en Galicia (nunca mejor dicho) y tan íntimamente ligada a la cultura del vino. Son frecuentes las degustaciones dentro de los viñedos, donde os explicarán las combinaciones y maridajes perfectos entre diferentes vinos y comida. No obstante, no tendréis problema para encontrar infinidad de restaurantes que os sabrán aconsejar y donde podréis disfrutar de un menú exquisito regado por un buen vino de la tierra. ¡No dejéis de hacerlo! Es  nuestra recomendación personal.

Como veis, el enoturismo es una ventana abierta a infinidad de posibilidades de ocio paralelas, una oferta para nada excluyente que ni siquiera requiere ser un experto del vino. Tan solo se necesita un poco de curiosidad y ganas de disfrutar de una experiencia auténtica en familia, con amigos o con la pareja. Incluso en eso, dependiendo del gusto de cada uno, se puede elegir. Por todas estas razones creemos en el enoturismo como una buena opción para tus vacaciones y también como un complemento perfecto para peregrinos. De hecho, algunas de las rutas del Camino de Santiago pasan por territorios comprendidos en las denominaciones de origen. ¡Con un mínimo de planificación, todo se puede compatibilizar!

Si hay dos vinos que ponen el nombre de Galicia en el mundo, esos son el ribeiro y el albariño. Éste último es el que ha cobrado más fama en las últimas décadas, fruto de una apuesta clara por la calidad, la unificación de criterios, la promoción, la expansión y el apoyo institucional. Se produce en zonas costeras y en valles de baja altitud que miran al Atlántico, territorios encuadrados en la Denominación de Origen Rías Baixas, la más grande tanto en extensión como en número de bodegas. Esta conjunción de factores ha llevado al albariño a convertirse en un referente nacional dentro de los vinos blancos. Paso a paso está consiguiendo establecerse también como un referente mundial. La DO Rías Baixas tiene su propia ruta del vino, perfectamente diseñada y consolidada. Es la zona de Galicia donde el enoturismo ha tenido más desarrollo.

El ribeiro es otro de los famosos vinos gallegos. Se produce desde la época romana y entre los siglos XI y XVI se sirvió en casi todas las mesas de la nobleza europea. Fue además el primer vino occidental en llegar a América, de la mano de Cristóbal Colón. De ese bagaje histórico viene la legendaria fama de este vino y su popularidad a día de hoy, reforzada por el trabajo hecho desde la Denominación de Origen Ribeiro (creada en 1932), una de las históricas de Europa. De su territorio salen cada año más de 8 millones de litros, el 90% de vinos blancos.

Sería injusto que la luz propia con la que brillan estos dos vinos ocultase la calidad de otros caldos producidos en Galicia. Por eso, más allá del albariño y del ribeiro, queremos enumerar para que las conozcáis el resto de denominaciones de origen que existen en nuestra comunidad, en las cuales se producen vinos que merecen mucho la pena: Ribeira Sacra, Valdeorras y Monterrei.

Las cartas están sobre la mesa. Una experiencia enoturística os espera.
Ahora la elección es vuestra:
https://www.galicianroots.com/viajes/enoturismo.htm
 

Blog

Síguenos

Suscríbete

Todas nuestras novedades y ofertas en tu buzón

Cumpliendo con el nuevo Reglamento Europeo General de Protección de Datos (RGPD), en relación con la política de cookies queremos informar que continuar navegando por nuestra web implica ACEPTAR nuestra política de cookies. Leer más.